“Los caprichos de la suerte”, en bandeja de plata

manuscrito-de-los-caprichos-de-la-suerte-foto-jesus-g-feriaPor Dios, qué horterada, la carpetilla (una de ellas) manipulada, con las cuartillas de uno de los manuscritos (mecanoscritos también) de Los caprichos de la suerte, presentada en bandeja de plata, con una innecesaria plegadera de marfil encima, para que se vea que hay posibles. Qué horterada, insisto, de puesta en escena sobre la mesa del despachito (se dice) de Baroja, el de los muchos libros intonsos, el de las ediciones de Valle-Inclán dedicadas a Ricardo Baroja, el de los libros de Salvador Reyes cuyos subrayados los estudiosos deberían examinar con detenimiento…  Eso sí, la bandeja de plata rima muy bien con la casa en la que, de manera bochornosa, se llama al servicio a golpe de cencerro (de oveja). Una bandeja de plata para un libro deficiente, por no decir malo, muy malo, senil y simplón, cosa que José Carlos Mainer no puede ignorar, aunque lo adorne y adobe como le venga en gana, y dudo que del todo acabado porque al ejemplar que pude leer en 2005 le faltaban páginas y otras ya estaban publicadas. ¿Pero que se creen que es, la Divina Comedia? Cursi y petulante (uno de los adjetivos barojianos más utilizados). Pío Baroja detestaba el boniment, es decir, el aparato publicitario y la charlatanería comercial aplicada a la literatura, claro que siempre se refería a los demás. Y en este caso, ma foi que los ha habido, no ha hecho falta recurrir a Cornejo para el atrezo, pero casi. Culto y clero. La casa se presta a ello. Y los periodistas que acudieron a mesa puesta tragaron con la mamarrachada de la bandeja de plata y no dijeron nada porque iban invitados, incluida la jamada, ¿en Zalain?, es decir, comprados por cuatro perras, no para informar, sino para hacer publicidad.  Lo que Baroja opinara o dejara de opinar sobre la Guerra Civil no es en modo alguno relevante, en la medida en que para esas alturas ya lo había expresado de manera clara y contundente en otras páginas: anti republicano, anti demócrata, de un antisemitismo grosero, anti comunista, anti socialista… y más favorable a una dictadura militar que a otra cosa (1.9.1936). Recuerdo cuando en enero de 2006 aparecieron por Itzea un fotógrafo y una directiva de la editorial Espasa Calpe, y los recibieron de mala manera, sic transit gloria mundi, no dejándoles sacar fotos de la casa porque era privado, solo del archivo fotográfico puesto sobre la mesa del comedor, qué cosas, pero de los caprichos de la suerte estamos hablando… De caprichos y de Kapritxines, y de sus mañas. La suerte, mala.

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2 pensamientos en ““Los caprichos de la suerte”, en bandeja de plata

  1. Tuve una novia de jóven que leía a Baroja, recuerdo que idolatraba El árbol de la ciencia. Yo no sé si es que nos obligaban a leer Zalacaín o qué resulta que Baroja no me emociona apenas nada. Sin embargo he ojeado tu monografía en la biblioteca central a raíz de la historia que cuentas en El escarmiento. !Vaya persona y personaje¡ Don Pío.

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